El acceso a la vivienda atraviesa muchos de los retos de Canarias: el territorio, la convivencia en nuestros barrios y el funcionamiento de los servicios públicos. David Perdomo, afiliado de Coalición Canaria en Tacoronte, comparte esta reflexión sobre el modelo de islas que queremos y la necesidad de ordenar para garantizar un lugar donde vivir.
Artículo de opinión de David Perdomo.
La vivienda es un problema central, porque al menos en Canarias, como territorio limitado por la condición de insularidad y sus distintos niveles de protección —parques naturales y nacionales o zonas ZEPA, entre otras—, todavía tenemos menos espacio para poder «vivir» todos. Y digo que es un problema central porque alrededor del mismo orbitan otros debates, o más bien se entrecruzan, que deben ser tomados en cuenta para el devenir de las islas.
Reto demográfico
¿Cuánta carga puede soportar el archipiélago? Y, sobre todo, ¿cómo seguir manteniendo la idiosincrasia, cultura y patrimonio de las islas con una política urbanística del «todo vale»?
Toca posicionarse y saber, y plantear, qué modelo de país canario se quiere y cómo convive cada realidad, cada singularidad, en cada isla y en cada municipio. Los barrios, los pueblos, los espacios en donde antes se vivía la vecindad, la cultura, la identidad de nuestro pueblo se han transformado.
No se habla de que te puedas cruzar por la calle con un visitante, que entre otras razones nos visita por lo que tenemos, pero también por lo que somos. Se habla de que es ciertamente surrealista tener vecinos distintos cada cuatro días en tu edificio porque el segundo A del portal Uno, ahora tiene un cajetín en la entrada. Y así en cada vez más edificios.
Y así no se hace pueblo.
Servicios básicos
Quieres empezar a construir un segundo centro de salud, un nuevo colegio, una Ciudad de la Justicia en tu ciudad, pueblo o municipio, pero no sabes aún si tendrás personal suficiente para cubrir las plazas necesarias.
Nadie podría creerse que hemos llegado a límites donde un médico vive de alquiler en una caravana en un terreno o solar sin construir. Pero ocurre.
Tampoco soluciona nada hacer un mercado inmobiliario paralelo —como el que podría existir entre docentes— como solución a esta cuestión. Me da pena, y algo de vergüenza ajena, ver a alguien alquilar una casa solo a profesores —o médicos, o funcionarios— donde no se admiten niños, ni fumadores, ni mascotas…
Porque los funcionarios luego tienen que comprar en el súper del barrio, tomarse algo en el bar de la esquina y disfrutar de todos los servicios que les ofrece su lugar de residencia.
No tendría ningún tipo de sentido dificultar o asfixiar al camarero, al cajero, al limpiador o a cualquier trabajador de a pie con alquileres inasumibles y mercados destinados a construir guetos para la burguesía —«burguetos»—, y que tenga que vivir a cincuenta kilómetros de su puesto de trabajo o compartir habitaciones como las anteriormente llamadas pisos patera.
Vivienda vacacional
Tienes derecho a decidir lo que hacer con tu segunda vivienda. Y con una tercera. El problema aquí no es que tú ganes un dinero extra porque tienes un bien de mercado y te guías por la oferta y la demanda. No me parece que tengas menos derecho que las camas de un hotel.
Pero, de la misma manera que me enfada abrir el grifo y no tener agua porque están regando el campo de golf y a los turistas no les falte agua en la piscina, entenderás que no vea «justo» no tener una vivienda para vivir yo, residente y trabajador de las islas, para que venga un turista a pasar cuatro días.
El problema no es tener, el problema es la ausencia de convivencia entre tener derecho a una vivienda digna y hacer caja con tus propiedades.
La solución a la vivienda pasa por legislar y ordenar. Insisto en que en un sitio como Canarias es aún más crítico. Planes generales de ordenación, planes insulares de ordenación, porcentajes para lo que somos y lo que nos proponemos llegar a ser.
Vivienda turística fuera de comunidades de propietarios y barrios de siempre. Porcentaje de vivienda acorde a la población destinada a las personas que quieran vivir todo el año en Canarias —y no solo por temporadas—.
No hablamos de ocupar, hablamos de ordenar y asignar. Hablamos de mirar por el morador, y no por el banco y el fondo buitre.
Para vivir, vivienda.
Posición de Coalición Canaria
Coalición Canaria defiende que las políticas de vivienda protejan a quienes necesitan un hogar y ofrezcan garantías a los pequeños propietarios. La protección de las personas vulnerables debe asumirla la Administración, con recursos públicos y una respuesta efectiva.
Coalición Canaria votó a favor del primer decreto de vivienda, aunque consideraba insuficiente su contenido y cuestionaba la precipitación con la que se había planteado. Valoró que distinguiera a los pequeños propietarios de los grandes tenedores y los fondos de inversión, incorporara beneficios fiscales y contemplara que el Estado compensara a las comunidades autónomas por el coste de atender determinadas situaciones de vulnerabilidad.
Por el contrario, CC votó en contra del segundo decreto, que planteaba prórrogas obligatorias de los contratos y una indemnización de al menos doce mensualidades en determinados supuestos de no renovación. La formación considera que estas medidas pueden generar inseguridad y favorecer la retirada de viviendas del mercado del alquiler, agravando las dificultades de quienes buscan casa.
Proteger al inquilino, sí. Trasladar al pequeño propietario la responsabilidad y el coste de la crisis de vivienda, no
Finalmente, los dos decretos fueron rechazados por el Congreso el 2 de octubre. Tras ese resultado, sigue siendo necesario alcanzar acuerdos que permitan ampliar la vivienda pública y asequible, movilizar vivienda vacía y ofrecer seguridad a propietarios e inquilinos.
Coalición Canaria mantiene también su reivindicación de limitar la compra de viviendas por no residentes en Canarias, especialmente cuando no se destinen a residencia habitual. Se trata de una propuesta pendiente de desarrollo, orientada a proteger el acceso a la vivienda de quienes viven en las islas.
Canarias necesita soluciones que tengan en cuenta su territorio limitado y su realidad demográfica y residencial. Soluciones que permitan a las personas encontrar un hogar y seguir formando parte de sus pueblos y barrios.
David Perdomo
