Las lluvias provocadas por la borrasca Therese el pasado mes de marzo dejaron momentos de verdadera preocupación en El Pris. Esta experiencia, unida a otros episodios anteriores, confirma la necesidad de actuar para reducir los riesgos ante futuras lluvias intensas.
Es comprensible que cualquier actuación en la zona despierte preguntas entre quienes viven en El Pris y conocen el comportamiento del agua. Por su parte, existen dudas razonables sobre el alcance de las obras, las molestias durante su ejecución, los accesos al núcleo costero y las consecuencias de la solución que finalmente se adopte.
Ante una actuación de emergencia que pueda responder a situaciones extraordinarias, es preciso avanzar y hacerlo con celeridad antes de la llegada del invierno, pero también comprobar que la propuesta sea eficaz, y no traslade el problema de un punto a otro.
La respuesta debe combinar dos líneas de trabajo: Por un lado, intervenir en el origen, actuando sobre el recorrido del agua antes de que alcance el núcleo costero; por otro, reforzar la seguridad en la zona directamente afectada. Ambas actuaciones son necesarias y complementarias; limitarse a intervenir en un único punto podría resultar insuficiente o generar nuevos riesgos.
Las administraciones tienen la responsabilidad de actuar ante nuevas situaciones, pero también la obligación de valorar las consecuencias de ejecutar una solución que no ofrezca garantías suficientes. La urgencia exige rapidez, pero acertar en la solución es imprescindible.
La reunión celebrada el pasado lunes entre las administraciones y los vecinos ha permitido acordar un plazo de 15 días que no debe entenderse como un retraso, sino como una oportunidad para asegurar las actuaciones necesarias, resolver las dudas existentes, ajustar la propuesta con mayor consenso, y determinar qué solución ofrece mayor seguridad.
Al finalizar el plazo, deberíamos contar con una propuesta clara, explicada, con base en el criterio técnico y consensuada con los vecinos, además de un calendario concreto que permita ejecutar las actuaciones lo antes posible.
Resolver este problema es una responsabilidad compartida entre las administraciones y la solución debe construirse combinando el conocimiento del terreno con el criterio de los profesionales responsables del proyecto.
Eduardo A. Dávila
