El municipio cerró septiembre de 2026 con 1.712 personas en paro, un 22,3% menos que en julio de 2023, cuando se contabilizaban 2.203 personas desempleadas.

Así, de las 1.712 personas en paro en septiembre, 985 son mujeres y 727 son hombres. Las mujeres representan el 57,5% del desempleo registrado. Por su parte, el 47% de las personas desempleadas son de larga duración.  La edad es otro dato que merece atención ya que en septiembre de 2026, 1.065 personas en paro tenían 45 años o más: el 62,2% del total. Los datos aportan otra señal sobre la calidad del empleo: el 23,3% de las mujeres ocupadas trabajaba a jornada parcial, frente al 11,8% de los hombres. 

El descenso del paro nos anima a seguir trabajando, pero hay que seguir avanzando en consolidar esa mejora y llegar mejor a quienes todavía encuentran barreras, a quienes llevan tiempo buscando una oportunidad y a quienes necesitan mejorar sus condiciones laborales. 

Pero no hay que conformarse, precisamente nos obliga a mirar más allá de esa cifra y preguntarnos: quiénes siguen buscando empleo, qué oportunidades encuentran y qué podemos hacer desde el Ayuntamiento para acompañarlos.

En el empleo intervienen la actividad económica, las empresas, las políticas de otras administraciones y las decisiones de las propias personas, pero la responsabilidad del Ayuntamiento es aprovechar ese contexto y organizar mejor sus recursos: conseguir programas de empleo, ofrecer formación, facilitar la inclusión y conectar a quienes pueden ayudar a generar oportunidades.

El diseño de un Plan Municipal de Empleo que se diseñó en el marco de mis competencias del Área de Empleo, planteaba distintas líneas de trabajo dirigidas a estos retos y que iban más allá de poner en marcha programas de contratación laboral. «El objetivo es construir una forma de trabajar más coordinada entre administraciones, entidades sociales, empresas y profesionales del empleo, potenciando un verdadero «ecosistema de empleo», avanzando en una formación más organizada con mayor oferta, conectada con la realidad empresarial, además de obtener todas las oportunidades de financiación para programas y políticas de empleo». 

Pero buscar trabajo puede exigir mucho más que formación o experiencia. Intervienen otros factores, como la conciliación, la movilidad o una situación de vulnerabilidad, el acceso a una vivienda, puede condicionar las posibilidades de una persona. Por eso defiendo totalmente que las políticas de empleo y las políticas sociales deben coordinarse en la gestión municipal. 

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Eduardo A. Dávila